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Note como alguien me sacudía lentamente para despertarme, abrí los ojos poco a poco y me encontré con Niall.
-Tengo hambre Samanta- sonrió, y también me hizo sonreír a mi.
-Vamos abajo a desayunar- me separé las sábanas, me levante y le cogí de la mano para bajar las escaleras con el. Una vez en la cocina, estuve buscando vasos para rellenarlos de zumo de naranja. Preparé 4 tostadas, dos para cada uno. Cuando ya prepare todo, me senté en la silla de la cocina a su lado. El se comió las cosas en cinco segundos y yo todavía no había ni empezado.
-Si que tenías hambre ¿No?- reí
-Si, y tengo mas- dijo mirando a mi plato fijamente, veía que se le caía la baba de la boca, cogí una de mis tostadas que aún no había tocado y se la ofrecí.
-¿Enserio?- Asentí- Gracias- sonrió y la cogió, se la comió de nuevo en un segundo, me tome mi desayuno ya.
-¿Que tal has dormido por cierto? - me pregunto Niall mientras se sentaba en el sofá.
-Bien
-¿No te dio pesadillas la película?- preguntó de nuevo
-No tantas como me iba a imaginar.
Alguien paso a la cocina, ese alguien era mi padre que se acababa de despertar. Se paro ante nosotros aun un poco dormido.
-¿Que hacéis despiertos tan temprano?- bajo una taza y se puso a hacer su café
-Niall tenía hambre- lo mire y reí.
-Bueno terminen pronto, Niall tus padres van a venir a recogerte.
-Pero si vivo aquí al lado- dijo Niall
-Ya pero me dijeron que se iban a un sitio y que venían a recogerte a las 11:00
-¿Y que hora es?- preguntó Niall
-Las 10:26- mi padre miró a su reloj.
-Bien, entonces podemos hablar mientras- dije sonriendo a Niall.
-Vale.- Le cogí de la muñeca y lo lleve fuera de la cocina hacía el salón. Nos sentamos en el sofá, no encendimos la televisión por que no la queríamos ver, solo queríamos hablar.
-Oye, ¿Y de donde eres en realidad?- le pregunté
-Soy de Irlanda
-¿Y por que te has mudado aquí?
- Mis padres. Por trabajo.
Nos estábamos conociendo mas, y este chico, que era Irlandés, me estaba cayendo muy bien. Me trataba muy bien, diferente a los demás, y eso me encantaba. Me hacía sentir mejor a su lado. Llego la hora de que se fuera, me despedí de el con un beso en la mejilla, cuando se fue, subí arriba a mi cuarto para darme un baño. Una vez estaba en el cuarto de baño, con el pestillo echado, me quite la ropa y entre en la bañera, me relaje y estuve allí como mas de una hora.
Llego la hora de comer, abandone la bañera, cogí la toalla y rodeé mi cuerpo con ella. También me puse una toalla en el pelo para que el agua no cayera al suelo. Me puse mis zapatillas de andar por casa, fui hacía mi habitación y cogí el pijama, entre de nuevo en el baño y me lo puse. Baje las escaleras, corriendo, tenía mucha hambre, mas que nunca, me encontré a mi padre aún haciéndola.
-¿Vas a tardas mucho en terminar de hacer la comida? tengo mucha hambre- aclaré.
-Me queda muy poco, ve poniendo la mesa.- hice lo que mi padre pidió, cuando terminé el trajo ya la comida hecha y empezamos a comer sin ningún tipo de conversación. Hasta que yo lo rompí.
-Hoy he quedado con alguien- dije acordandome de que había quedado con Harry, casi se me olvidó que quede con el.
-¿Con quien?
-Con una amiga- mentí, me daba vergüenza que mi padre supiera que había quedado con un chico.
-¿Y a que hora has quedado?
-Por la tarde me viene a recoger.
-Vale te dejo ir, pero tienes que volver pronto.
-De acuerdo- le sonreí, terminamos de comer y quitamos los dos juntos la mesa, luego subí a prepararme para esta tarde, me puse esto:
-No espera papa, ya voy yo- le grite bajando corriendo las escaleras, casi me caigo, pero conseguí no hacerlo. Corrí hacía la puerta y puse mi mano en el pestillo, para impedir que mi padre abriera.
-Es algo tímida- le explique.
-¿Pero no me la puedes presentar?
-Mm.. otro día.- le dí un beso en la mejilla y el se alejo hacía la cocina. Cuando estaba segura de que no estaba mirando abrí la puerta, y me lo encontré a el con una sonrisa en la cara.
-Hola princesa, estas preciosa- me saludó acompañado con un beso en la mejilla. Noté como mis mejillas tomaban un tonó carmesí.
-Gracias- sonreí un poco nerviosa
-¿Vamos?- me extendió la mano, la cogí y nos largamos de mi casa.
-¿Donde me vas a llevar?
-Es una sorpresa.- subimos a su coche que estaba aparcado delante de mi casa, me senté en el sillón del copiloto y veía como Harry conducía concentrado.
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